No son sólo las agujas del reloj que giran
circularmente sin cesar
La podrida sociedad se une a tal giro circular
caminamos, pero ya sabemos cuál será
nuestro destino final.
Los muertos deambulan bajo el brillante
sol
soñando con mágicos reinos controlados por
poderosos
los niños sonrientes en el parque dan de
comer a las lindas ardillas.
Bellas damas son visitadas por fieles
clientes,
las esposas lloran,
los hijos van a las escuelas con zapatos
rotos
el humo del carro asfixia a los amantes
citadinos.
Nuestras almas se fríen en grasientos
sartenes
bailamos la danza de la lluvia ácida,
nuestros llantos nutren los riachuelos con
tóxicos desperdicios
al momento que esperamos ansiosamente la
próxima quincena.
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