Desaparecer en el manto de la decadencia
ante el crepúsculo de las emociones
ser esclavo de los pensamientos suicidas
deambulante en la tristeza y el olvido
recorren la ternura de una mirada perdida
en la confusión y los anhelos
morir lentamente por la tortura de no poder cerrar
los ojos
de acabar por completo el sufrimiento
de olvidar el tormento
en noches desoladas
un leve sonar se escurre por la ventana
un suspiro de viento
y una orgía de insectos a lo lejos
se sacian de recuerdos imborrables
el llanto ahoga las penas
sobre murmullos y maldiciones
encerrado entre paredes
un tic tac me acompaña en largas horas frías
las tejas reflejan esplendidos rayos de luna
una nube solitaria cubre con su cuerpo lejanas
estrellas
al momento en que luciérnagas iluminan el camino
de una vieja carroza fúnebre
un alma se marcha
sin decir a donde.
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